jueves, 22 de febrero de 2018

Reo

El zumbido caliente de la bombilla encendida
mientras te hago inmortal en cada página.
Apareciste en el cielo de los sueños extraños
con tu presencia apenas real, tan fugaz.

Busco tu luz en el insomnio frío, tenaz,
que me asola cada noche en el camastro.
Y cada mañana, cuando la sirena me despierta,
amenece otro día y vuelvo a ser un reo más.

Melancólica la soledad que me acompaña
entre las sombras de este cuarto inhumano.
Abro los ojos, y mueren mi alma y mi cuerpo.
Muero, ¡ay que muero yo, porque no te veo!

Jose Miguel Beldad 

No hay comentarios:

Publicar un comentario